sábado, 3 de abril de 2010

quiero...



Cojo el coche, por supuesto me toca conducir... Es de noche, pero no importa, porque una idea loca de última hora se nos ha metido en la cabeza y tenemos la necesidad de cumplirla. La ''copitoloco'' pone el 'casete' y salimos. Escuchamos canciones que nos gustan por el camino, a toda voz... como a nosotros nos gusta cantarlas. Me siento plena en esos momentos. Aunque todos chillen y no haya ni un segundo de silencio, da igual, a mí se me vienen ideas a la cabeza y me quedo callada de repente, mirando al frente mientras coduzco en la oscuridad. No sé porqué, pero suele pasarme. Quizá sea porque al cantar de esa forma es como si te deshaogaras de algo. Es cuando ese algo se me viene a la mente y no me deja seguir cantando. Pero miro al lado y atrás por el retrovisor y los veo a todos felices cantando. Sonrio. Estan contentos.

¿Y yo? la verdad no lo sé...

Quiero coger el coche yo sóla, poner la música que yo quiero y chillar a mi antojo. Llorar incluso si me apetece porque nadie me cohibe. Tomar la autovía a la playa, da igual cuál sea... Salobreña siempre me ha gustado. Llegar, aparcar donde primero pille... total, no habrá nadie. Es mi fantasía asi que no debería de haber nadie. A continuación quitarme las zapatillas. Tenía que haber cogido las sandalias. Meterme en el agua... en el vaivén de las olas negras de la noche. Al fondo se refleja la luna. Está llena, como a mí me gusta. Tirarme en la arena y sentir el airecillo fresco que me pone los pelos de punta.

Creo que ya es bastante por hoy. Vuelve a casa y como si no hubiese pasado nada.


es como si alguien supiese exactamente la imagen que tenía en mi cabeza

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